Limbo

Entonces oí una voz que decía
"Honrad al sublime poeta;
he aquí su alma, que marchado había".

Cuando calló la voz, vi venir a nuestro
encuentro cuatro grandes sombras,
ni triste, ni feliz era su rostro.

El buen maestro comenzó a decirme:
"Fíjate en ése con la espada en mano,
que como su señor va delante de ellos.

Es Homero, el mayor de los poetas;
el satírico Horacio luego viene;
tercero, Ovidio; y último, Lucano".

23.5.07

Canciones RidÍCUlas

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A veces son motivos de nostalgia, de burla o hasta de enojo ¿Quién no ha escuchado canciones con letras absurdas, cursis o simplemente estúp...
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