21.8.07

La extinción. (The end of the line). 1964.


Chad Oliver

Cuento de ciencia ficción ambientado y motivado por la paranoia atómica después de la Segunda Guerra Mundial. La idea central gira en torno a la inevitable extinción de la raza humana. El cambio en la forma de vida, la complicación cotidiana, la modificación de las costumbres y la percepción sobre la familia son los factores sociales que desencadenan el decaimiento en la tasa natalidad. Por otra parte, el abuso hormonal proveniente de los anticonceptivos y las nefastas consecuencias de una guerra atómica han provocado también que los seres humanos sean incapaces de concebir. Lo social y lo biológico predestinan a la humanidad a fenecer.

Las ciudades son entes aislados del mundo exterior. Casi nadie ha salido de sus paredes o edificios. Existe un total aislamiento y total desconocimiento de la naturaleza misma. Sin embargo, los seres humanos sienten nostalgia por criar. En algún momento existieron niños de laboratorio que al desarrollar cierta edad fueron entregados a algunas familias afortunadas, pero por mucho vivían dos años.

A las afueras de la ciudad existen tribus salvajes, con ritos paganos, suciedad, nula cultura o conocimiento científico. Earl Stuart emprende un grupo armado con la finalidad de capturar infantes de esos atrasados clanes y venderlos a la gente de la ciudad a través del mercado negro. Lo que ignora es que ese retiro no es casual y todo es producto de un experimento con el objetivo de lograr el renacimiento de la especie humana.

En general, el cuento tiene una historia más o menos interesante y el autor imprime buen ritmo a la narración. Es entretenido y es el tipo de lectura que uno no puede dejar de leer hasta que lo acaba. Sin embargo, adolece de lo mismo que gran parte de la ciencia ficción hasta antes de los años setenta: la trama se sostiene débilmente. Las razones por las cuales el hombre se encuentra en tan penosa situación son un poco forzadas y cuentan con nula base científica. El autor no logra ahondar en sus argumentos y precisamente por ello no está del todo acabado.

A pesar de todo, es ameno y resulta interesante observarlo desde una perspectiva muy posterior a su publicación. Es el pretexto ideal para evidenciar la evolución del género.

[El cuento proviene de “Ciencia ficción. Tercera selección”. Antología de Editorial Bruguera. 1971. Edición al español por F. Corripio y J. Piñeiro]

2 comentarios:

David dijo...

Muy interesante, acabas de despertar en mi las ganas de adentrarme a mas a la lectura. saludos.

aRkHAm AsyLUm dijo...

Hombre, qué bueno. Me da mucho gusto.

Cuídate